En una casa rodeada por un cerco
donde la hipocresía quedó atrapada
Se bañan los visitantes inesperados
Y reciben su regalo
Salgo a caminar, y la marea casera
me abraza hasta la esquina
Ya no puedo escapar de ella
La huelo, la como, me baño y duermo en ella
Pero no me puedo quejar
Porque cuando vienen las visitas
la saco a relucir, me visto con sus mejores colores
Y aunque insulte bajo el cierre
Sonrío por sobre este
domingo, 2 de noviembre de 2008
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